Fiestas de Las Cruces

El día tres de mayo, la capital de La Palma celebra la onomástica de la Santa Cruz -primer símbolo cristiano-, desde que el Adelantado Alonso Fernández de Lugo lograra fundar la ciudad en esa misma fecha en el año 1493.

Hoy en día toda la isla celebra dicha fiesta pero en especial Santa Cruz de La Palma, Breña Alta y Breña Baja.

En el siguiente documento podemos observar como la paciencia y la devoción de los Palmeros hacia estas fiestas llevan a relizar milagros artesanales.

Pequeños papeles de colores son enrollados, cortados y encolados a mano uno por uno.

Desde la antiguedad, las cruces eran engalanadas con papel pues era lo más económico junto con vegetales y otros productos locales.

Entran también en este arte las costureras artesanas las cuales hilo por hilo y combinando colores realizan obras como la que vemos en la parte superior, solamente la rosa central lleva más de 5 hilos diferentes.

En plena Guerra Civil, estas fiestas son paralizadas volviendo años después a mostrar su belleza.

Este documento ha sido realizado gracias a la participación de la Cruz del Monte en la Montaña de La Breña - Breña Baja el cual hay que agradecer todas y cada una de las explicaciones que nos han mostrado y el trato recibido.

Cruces de Las Breñas 2014

Cruces con Historias y Leyendas

Cruz del Roque de los Muchachos.

Cuenta la historia que en este punto, una madre se trasladaba desde Garafía a Santa Cruz de La Palma por el antiguo camino Real en pleno invierno con el único fin de que un médico observara a su hijo bastante enfermo. Ambos aparecieron muertos en este punto. Hoy estas cruces recuerdan y homenajean a estas personas.

La Luz del Time.

La leyenda cuenta que una madre desesperada andaba por el camino de Amagar, que unía Tijarafe con Los Llanos de Aridane, pasando por el santuario de las Angustias, en busca de salud para su pequeño hijo, que estaba muy enfermo. Al llegar a la cima y cuando comenzó a bajar por el desfiladero hacia el valle, el viento y la lluvia le apagaron el único farol que traía. Se encontró de bruces con un madero de pino de tea que daba forma a una cruz y, soltando al niño, la arrancó, la despedazó e hizo una antorcha, produciéndose la más brillante e inimaginable luz para un caminante. Continuó bajando por el sendero, sosteniendo con ternura entre los brazos y el pecho, prodigándole miles de caricias y mimos, a su niño. Entre sollozos, la mujer repetía en voz baja el lamento "¡mi niño!, ¡mi niño!...". Aquel bebé sanó, y noches más tarde la madre cogió una nueva y pesada cruz y salió de su casa a cumplir su secreta promesa. Caminó por la misma vereda y donde había arrancado la cruz colocó la nueva y comenzó a bajar por el penoso y pendiente camino hasta ver delante de ella una luz en forma de cruz que la deslumbró y la hizo postrarse de rodillas. Retumbó el eco de sus llantos y súplicas clamando perdón y, en ese mismo momento, escuchó una dulce, próxima y tierna voz, que le dijo: "Mujer, conozco tu pena y tu pecado; tu hijo llora tu ausencia, vete con él. Tu promesa está cumplida". Desde esos tiempos lejanos cuentan que comenzó a verse en las laderas de Amagar un fulgor que llamaron "la luz de El Time", errante y a la espera de servir de guía a caminantes. Nadie recuerda ni el año ni el nombre de la desesperada madre, pero hoy su cruz sigue rematando la cima de aquel penoso camino.

Cruz de Juan Mayor

Cuenta la historia que en épocas de la Conquista, Los Reyes Católicos enviaron junto al Adelantado Fernandez de Lugo a Don Juan Mayor, militar conocedor del habla Canaria. Montaban a caballo por el antiguo camino Real (dónde está la cruz en la fotografía) cuando don Juan sufrió un infarto y calló muerto en este punto. Dicha Cruz, fue luego trasladada unos metros más arriba ya que la piedra en la que se encontraba situada fue empleada para la construcción de los peldaños del puerto.

La Cruz de los Pasitos.

Cuentan las ancianas de principios del siglo XIX que de pequeñas escucharon de sus propias abuelas una historia de amor y de celos. Estas ancianas en su día pequeñas curiosas, se arropaban en las faldas de sus madres y tías para escuchar bajo el fuego de las cocinillas esta historia. Lucia era una joven muy viva, con una sonrisa impactante y contagiosa, de piel blanca y cabellos negros, la cual vivía en la Calle del Tanque número 9 de Santa Cruz de La Palma. La joven era hija de familia humilde pero muy bien mirada por la sociedad, su padre tenía una pequeña tienda de comestibles justo debajo de la vivienda y su madre se dedicaba a las "labores de su sexo" (comprendian así en los antiguos registros eclesiásticos de la época). Esta era madre muy posesiva y de mente retrógada y no dejaba nunca salir a Lucia sola a la calle ya que ya estaba en época de merecer. Lucia, visitaba los Martes y Los Viernes a su tía Marta, que vivía en La Encarnación, subía la calle San José, cruzaba el barranco de Los Dolores y alegremente se dirigía a los pasitos, casi siempre acompañada de su madre o su tía. Cada martes y cada Viernes, antes del anochecer, Maria era observada por un jóven apuesto de 23 años el cual se hacía llamar Alfredo. El corazón los invadía de curiosidad, ambos deseaban verse a solas, compartir palabras y contacto físico, pero no había forma de que Lucia estuviera a solas. Una noche, en la cual todavía no existían las farolas, Alfredo comenzó a ir a casa de la tia Marta y poniéndose bajo el abrigo de la oscuridad agazajaba con bellas palabras a la muchacha de la piel blanca y así durante varios meses, a escondidas de su protectora madre y de su hermana Marta. Una noche de Semana Santa, Viernes santo, sobre las 19:00 horas, Alfredo visitó la calle del Tanque y observó como una sombra oscura hablaba en voz baja con la joven Lucia, espero en una de las esquinas y siguió a la sombra encapuchada dos calles más abajo ofreciéndole una gran paliza de la cual "la sombra corrió más veloz que el joven enamorado escapándose de sus manos. Alfredo muerto de celos, asistió a la proseción esa misma noche encapuchado y sin perder de vista a su joven amada desde San Francisco hasta la Plaza de La Constitución (hoy Plaza de España). Al terminar la celebración, la joven acompañada de su tía caminó la Calle Real y se dirigieron a los Pasitos donde una sombra encapuchada les esperaba a mitad de camino agazapado entre la hierba. Al llegar el grupo de mujeres a su altura, este se alzó con cuchillo en mano asestando varias puñaladas en el pecho de de Lucía y corriendo camino abajo mientras las mujeres gritaban histéricas. Nunca se supo quién fue el asesino, según cuenta la leyenda, no fue el joven enamorado pues hubieron testigos de que estaba en otro lugar, la sospechas recayeron sobre su protectora madre. ¿Pagó esta por defender el honor de su hija y de su familia? Cierta o no esta leyenda consta en los anales de las historias de La Palma. La fotografía corresponde al lugar donde estaba ubicada la antigua cuevita donde la pareja declaró su amor. Al construir la carretera actual Benahoare se hizo un pequeño orificio con la cruz hoy en día desaparecida y sin acceso.

Cruz del Tercero

La Alameda. Esta cruz conmemora la primera misa católica celebrada en la isla de La Palma en nombre de Castilla en 1493. El primer acto religioso fue celebrado bajo la cueva de Carías y dicha cruz estaba instalada en ese lugar. Tras el desbordamiento del Barranco de Las Nieves el 9 de Octubre de 1783 el cual causó muchos daños y fallecidos a la Capital, la cruz fue instalada en su actual lugar. LLamada Cruz del Tercero ya que la noche del 2 al 3 de Mayo era custodiada por un "TERCERO DE SAN FRANCISCO" para el cuidado de la joyas.

Cruz de La Centinela.

Cuenta la historia que en Juan Adalid en la Villa de Garafía, vivía un joven pastor llamado Baltasar Martín del cual no sabemos mucho pero que marcó una historia entre los Palmeros. Construyó una cruz de tea con unas dimensiones colosales en lo alto de una montaña hoy conocida como La Centinela. El joven pastor el cual fue responsable de expulsar a Pie de Palo en 1553 falleció y la cruz quedó en el lugar. Con el transcurso de los años, la gran cruz cayó, y los vecinos utilizaron en su honor uno de los laterales para construir la que existe hoy en día.